Portando carteles alusivos a la defensa del Medioambiente y acompañados por ruidosos tambores, jóvenes pertenecientes a diversas organizaciones protestaron frente a la Embajada de Brasil por los incendios en la selva de Amazonas.

En la carta dirigida al Embajador, João André Pinto Dias Lima, los jóvenes señalan que “es para hacer un llamado a la conciencia en favor de nuestra Madre Tierra, debido a que vivimos un momento singularísimo de la historia humana, en  el cual está en terminante peligro nuestro futuro común. Somos ciudadanos de El Salvador y, al mismo tiempo, somos ciudadanos planetarios, viviendo relaciones múltiples de interdependencia con todo ser viviente y, entre todos, sufriendo las consecuencias de las acciones pasadas y presentes del género humano sobre el medio ambiente.

En la misiva afirman que los incendios en la Amazonia se deben a la negligencia, sin acciones del gobierno de Brasil para aplacarla y que “la crisis climática se recrudece y en que, lejos de cumplirse los acuerdos de las cumbres climáticas, el implacable aumento de la temperatura y las mortales consecuencias que derivan de ésta están aumentando, consideramos un atentado suicida que un bastión tan importante para la existencia de toda forma de vida en La Tierra se esté incendiando”.

Señalan que “El Amazonas pertenece al Bien Común de la Humanidad y de la Tierra, como decía ya en 1972 la Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente: "Todos los recursos naturales de la Tierra, incluyendo el aire, los suelos, la flora, la fauna y en especial las muestras representativas de los ecosistemas naturales".

Asimismo, “consideramos que el derecho de  los pueblos y naciones a la soberanía permanente sobre sus bienes naturales y riquezas debe ejercerse en interés del desarrollo y el bienestar de los habitantes del país”.

Los jóvenes piden que se impulse la declaratoria de emergencia internacional y se tomen medidas  urgentes con todos los aparatos del gobierno para detener los impactos de los incendios.

También que “se atienda a las víctimas, con especial énfasis en los pueblos indígenas

afectados, y se reubiquen en sus hogares y que se eliminen los permisos de flexibilización de deforestación, explotación o  extracción de bienes naturales en el Amazonas”.

En el comunicado, también denuncian la contaminación del río Ceniza, en el occidente de El Salvador, la destrucción de la Finza El Espino por proyectos habitacionales, la destrucción de manglares ern la Barra de Santiago y Garita Palmera y la conservación de sitios arqueológicos amenazados por proyectos urbanísticos como las ruinas de Tacushcalco.

“¡Basta de darle prioridad a los planes extractivistas!”, subrayan en el comunicado.

 

EC