El presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele, creyéndose libre de pecado lanzó, no una, sino cuatro piedras contra el periodismo salvadoreño, lo que nos augura sino difíciles, duras relaciones en el quinquenio que se nos avecina.

Que no hay medios independientes, que los medios tienen patrocinadores a cuyas agendas se someten, que el periodismo imparcial no existe, y defiende a las “noticias” que emanan de blogueros, tuiteros y youtubers afines a él.

Es claro que el presidente electo desconoce la profesión del Periodismo, y si él lo juzga de esa manera será por aquello de que el león juzga por su condición.

Los antecedentes en términos de comunicación de Bukele son cero a la izquierda, y en términos del Periodismo no existen.

Su campaña fue elaborada, o por quienes se la hicieron, desde el anonimato de los tuiters, de los falsos escenarios de Facebook, de los llamados troles, verdadera jauría que lanza cuando suben de tono los artículos o publicaciones que no le favorecen. Fue una elaboración virtual.

Por mucho que hicieron muchos medios de comunicación para entrevistarlo el resultado fue utilizar medios escogidos a él, bajo previa negociación. Fue y sigue siendo un sujeto cerrado al Periodismo, y peor con los que se atreven a inquietarlo, ¡y hay tanto que preguntarle!

Los periodistas que ya tenemos mucho camino recorrido, ya sabemos más de lo que usted pretende que sepamos, ya conocemos las señales de los gobiernos como el suyo, no nos tragamos cuentos chinos populistas ni somos ingenuos, ni sometidos a políticos tal como lo hemos demostrado en toda nuestra vida profesional.

Existimos, presidente electo, que no le quepa la menos duda, y si le somos molestos es porque usted no sabe comunicar nada serio, sino como lo hace su nuevo amigo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump: por medio de tuits con poco valor periodístico, de no ser por las reacciones a ellos.

Ya se ha publicado mucho de sus antecedentes como empresario y político en las publicaciones digitales de El Faro y la Revista Factum, y es notorio que, lejos de dialogar con los periodistas los evita, los ataca y eso quiere decir que ellos sí están en lo cierto y que usted no sabe lidiar con los medios de comunicación reales. ¡Bienvenido al mundo real!

Desde Edición Cero, nos solidarizamos con la Revista Factum, de la cual hacemos propio su editorial referido a sus nada claras relaciones con los medios.

Por cierto, iniciamos como empezaron ellos y El Faro: sin nada, pero con el orgullo y riqueza de la independencia, del profesionalismo, de la imparcialidad, de la honestidad.

Si anticipamos duras relaciones es porque el nuevo amigo suyo, el presidente Trump, tiene serios problemas con la prensa de los Estados Unidos, y no por culpa de ellos, sino por la falta de transparencia, de la honestidad faltante en los políticos, de la dudosa moral que arrastran con la posibilidad que la siga utilizando para fines ajenos a gobernar.

Nuestro temor es que, si en Estados Unidos, el presidente Trump lidia a su manera con los medios sin llegar a más, en países como El Salvador hay locos que llegan al crimen para acallar a la prensa libre. Esto ya lo conocemos, y en carne propia algunas veces.

Así que, no es bueno lanzar piedras si se tiene techo de vidrio, mucho menos si no hay mal que dure cien años, que en su caso serán cinco, mientras que nosotros, el periodismo libre, seguiremos estando allí.