Caminaba por el campus universitario cuando de repente un amigo me preguntó ¿Has oído hablar de los queer? Queer, término que engloba a todas aquellas personas no hetereosexuales o cisgénero, es decir, una persona cuyo sexo al nacer e identidad de género coinciden o, en pocas palabras, mujeres u hombres conforme con si mismos.

A pesar de ser un concepto sencillo de entender, este solo es la punta del iceberg: asexual, bisexual, pansexual, demisexual, autosexual, no binario, intersexual, transexual, genderqueer, etc, pero, quedémonos con el término del que surge todo: La identidad de género.

La identidad de género, como habitualmente se difunde, no es más que el “género” referido a hombre y mujer, con el cual nos sentimos identificados, seamos o no heterosexual, homosexual o alguna de las combinaciones previamente dichas.

La identidad de género en el país es un tema con muchas espinas.

No se puede opinar libremente sin que te califiquen de homofóbico, misógino, o de pendejo. Sin embargo, muchos sectores han empezado a aceptar dichas prácticas.

Inclusive sectas religiosas que antes condenaban dichos actos aludiendo a que: “Si género es una construcción social y cultural, entonces es algo que se puede deshacer.”

Hoy en día es más común ver a una pareja de hombres o mujeres “amontonándose” que parejas heterosexuales. Sin embargo, estamos lejos de aceptar por completo a aquellas personas que se ven o se sienten diferentes. Es igual de común el que ellas sufran acoso, por ejemplo, llamándoles “maricones”, con ataques sexuales o induciéndolos a suicidarse.

La crianza es importante a la hora de destruir los mitos y barreras que se construyen en la sociedad. Desde pequeños, a las niñas se les educa con un sentido de pasividad e inferioridad, y a los niños se les interioriza la obligación de tener que ser más fuertes o superiores.

“Hay que deshacernos de la idea del género. Mientras más polarizados los roles de género, la sociedad es más violenta; mientras menos polarizados los roles de género, más pacífica”, dijo Gloria Steinem, líder feminista de 82 años en entrevista a National Geographic.

El género malentendido es algo ya asumido dentro de la sociedad salvadoreña: desde pequeños nos educan de manera divisoria entre niñas y niños, mientras unas juegan con artículos de cocina, los otros juegan con carros, mientras a unas les tienen que gustar los colores pasteles, a los otros los tonos oscuros les tienen que ir de maravilla.

Hay que romper las barreras trasnochadas de género que la misma sociedad impone, y esto no se logra con buena educación familiar sino con padres bien educados en este tema ya que ellos son nuestro primer contacto con el exterior.

 

David Martínez

Para Edicion Cero