El mundo se desmorona, en especial el llamado primer mundo con todo y sus avances en muchos ámbitos de la ciencia y avances sociales. Sin embargo, el país que está luchando a brazo partido por superar la epidemia sin que haya semejante infección y mortandad es El Salvador, un pequeño país de Centroamérica, empobrecido, atrasado en muchos ámbitos, sino es que en todos, con un sistema de salud casi inexistente.

Con solo tres casos, uno proveniente de Italia y dos de España, El Salvador, al momento de escribir esta nota, no tiene ningún caso local, pese a ello, ya tomó algunas medidas extremas que solo después de que la crisis les estallara con todo su esplendor las han aplicado en Europa y en el resto de América, y que muchos países, ya infectados aún no aplican.

El interés del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, es tratar con todo lo que se pueda que el Covid-19 siente plaza entre la población, ya que reconoce lo deficiente del sistema de salud, en especial la poca preparación para este tipo de pandemia de médicos y personal sanitario. Pero hay otro factor que no debe subestimarse para la toma de medidas extremas: la actitud displicente y despreocupada con que la población acostumbra tomar los asuntos colectivos o individuales.

«De algo vamos a morir», «Lo que no mata engorda», «Enfermo que come no muere», «Me da lo mismo», «coyol quebrado coyol comido», son algunos dichos populares que reflejan la actitud del salvadoreño ante las crisis.

Así, no resulta raro que el presidente haya mencionado al anunciar la cuarentena obligatoria, reflejando molestia, que muchos ciudadanos estaban bien felices pasando la cuarentena, que no era de carácter obligatorio, en la playa.

El primer caso, un salvadoreño proveniente de Italia que burló la prohibición de someterse a la cuarentena al entrar por un punto ciego de la frontera con Honduras, se paseó como si nada por El Salvador, por cierto no se sane más de este caso, ni si se investiga a las personas con las que pudo entrar en contacto.

Similar a él, entraron sin pasar por la cuarentena obligatoria una epidemióloga del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, incluso asistió a su trabajo como si nada. Otro caso, es el del rector de la Universidad de El Salvador, que no se «encuarentonó». Estas actitudes son ni más ni menos el reflejo de lo que somos los salvadoreños en todos los niveles de la sociedad.

Contra esta actitud es la lucha principal que ejecuta, sin dudas, el presidente de la República, al recurrir poco a poco a las medidas extremas.

No es raro que en las redes sociales abunden mensajes que reflejan este llamado valiverguismo del salvadoreño, sea en mensajes con dedicatoria política, sea por simples ignorantes que buscan protagonismo o «likes» para alardear. Estos mensajes incluyen ofensas de toda índole para «reforzar» su «idea».

También un tipo en cuarentena publicó un video en el que con gran descaro dice ni más nii menos que le vale la medida que le han aplicado.

Tampoco nos sorprende que ya hayan varias capturas, personas llevadas a cuarentena obligatoria, de algunos que quisieron burlar las medidas extremas.

 Algunas cosas que faltan

 La presidencia aún no pide ayuda en material o personal médico a China, Cuba, Rusia, con los que se tienen relaciones diplomáticas, para el combate frontal contra la pandemia, quizás, en este sentido, el presidente Bukele también refleje la actitud del salvadoreño antes descrita.

Por cierto nos parece raro que en la última cadena nacional aparezca el Embajador de los Estados Unidos, sin ninguna explicación de su presencia, ya que tampoco este país nos está ayudando.

Tampoco se apoya en las alcaldías para el control de los posibles casos, lo que bastaría para «aislar» de inmediato cualquier asomo de este nuevo coronavirus. Tal parece que quiere para sí todo el rédito político, lo que es deleznable, cuando hay toda una estructura de gobiernos locales listos para sumarse a la lucha sin cuartel que merece el Covid-19..

Así que, por de pronto, tenemos un cuadro clínico bastante bueno, un escenario que da para no sufrir mucho y en el que se espera, tarde o temprano, más medidas extremas para salir airosos de la pandemia, además que faltan muchas medidas de prevención, así como médicos y personal sanitario.

¿Logrará El Salvador sobrevivir a la pandemia del Covid-19 rodeado de países cuyos casos empiezan a crecer?

La respuesta está en manos de los salvadoreños, cuya otra actitud generalizada, y que también nos caracteriza, es que cuando se nos convence de algo ya no nos echamos para atrás, además de que, llegada la ocasión, sabremos auxiliarnos unos a otros.

 

Néstor Martínez

Director Proyecto Edición Cero