Cuando los experimentados médicos chinos llegaron a Italia señalaron que el personal sanitario, es decir, médicos, terapeutas, enfermeras, auxiliares, etc., estaba cometiendo los mismos errores que ellos: no estaban adecuadamente protegidos y eran uno de los factores de propagación de la pandemia. El caso se replicaba en España. Ambos países con altos índices de contagio.

Así que es triste al tiempo que indignante, ver una fotografía en la personal sanitario de un hospital en El Salvador,  aparezca «protegido» con bolsas plásticas, y peor aún, que la protección de esta gente que está en primera línea no sea la prioridad de las autoridades gubernamentales ni las del Instituto del Seguro Social.

Solo las mascarillas por sofisticadas que sean, ni las batas o guantes no son suficientes para la protección de este indispensable e importante personal, se requiere de equipo especializado para su protección, además de iniciativas individuales como apretarse los guantes con cintas adhesivas o ajustarse las mascarillas para que queden bien pegadas al rostro.

El Covid-19 o SARS-CoV-2, como se le conoce, tiene particularidades para expandirse que se requiere mucha protección para que no se contagie el personal sanitario, así como la revisión del protocolo de protección, tanto para operar en el centro hospitalario como para llegar a casas y no infectar a las familias.

Al ver los noticieros sobre la pandemia en Europa, vemos al personal sanitario totalmente protegido con caretas que le cubren toda la cabeza, anteojos especiales, trajes que le cubren todo el cuerpo, protectores para los pies que llegan hasta media pierna, guantes bien ajustados y un largo etcétera de prevenciones para no contagiarse, prevenciones que aún no vemos en El Salvador.

No sabemos, por ejemplo, qué tipo de personal está atendiendo a los primeros casos reportados provenientes del extranjero, ni si están debidamente protegidos.

Lo que hemos visto en el escaso material difundido es que quienes están en cuarentena caminan con entera libertad por los pasillos de los hoteles donde están hospedados, vemos soldados y no médicos o personal sanitario de otra índole, no vemos atención especializada ni protectora. Y ya se detectaron casos entre estas gentes.

La epidemia en El Salvador aún está en la llamada Etapa 1, es decir casos provenientes del extranjero, que es lo que reporta el gobierno, pero todos estamos atentos a cuando se reporte el caso de un infectado local, que es la llamada Fase 2, la etapa en que el Covid-19 sienta sus reales sin que nada lo detenga. Esto será el caos y el personal sanitario será el primero en sufrir las consecuencias.

En este sentido vemos que la capacidad de compra del Instituto del Seguro Social fue disminuida por el presidente de la República, Nayib Bukele, al extraer de los fondos de los trabajadores 25 millones de dólares, y nos enteramos que el personal sanitario del Seguro Social no dispone de la protección adecuada, es decir del alto nivel requerido para atender la pandemia.

Para el público ya es difícil encontrar mascarillas y guantes, tampoco vemos las compras urgentes en este sentido para el personal sanitario, pese a que ellos cargarán con todo el rigor la emergencia.

Al personal sanitario se les ha llamado héroes, pero son héroes que van directo al contagio y a la difusión del virus, si no tienen, como todos los héroes, los escudos suficientes para defendernos del Covid-19.

Ya en Europa han muerto centenares de estos modernos héroes.