A menudo vemos imágenes de entusiastas personas, apoyados por empresas o diplomáticos, recoger basura plástica en parques, playas o zonas urbanas, incluso hay campañas para motivar la recolección del plástico desechado.

Por supuesto, esto es reflejo de la constante publicación de los graves daños que está causando el plástico, en especial a la fauna marina, y a la cada vez más difundida noticia de la incorporación del plástico, ya reducido a nanoplástico, en la cadena alimenticia con las imprevisibles consecuencias.

Pese a ello, el plástico, en diferentes formas de uso, sigue en la lista de consumo de nuestra vida cotidiana, sin que eso nos preocupe. Nos preocupa el destino final.

La recolección de plástico es solo una muestra de acciones con apariencia de preocupación por los problemas ambientales, pero pasada esa acción seguimos como si nada pasara.

Al recoger la basura plástica el mensaje es que usted siga consumiendo plástico, al final alguien la recogerá y de paso ganará dinero o publicidad por ello.

Si en verdad nos preocuparan los graves daños que causa y causará el plástico, nos preocuparíamos a diario de evitar consumir plástico, de convencer a otras personas que lo hagan.

Hay miles de maneras para avanzar en desechar el plástico de nuestra vida diaria. Usted mismo puede crear o ingeniárselas para evitar el consumo de plástico y compartir esa experiencia.

Por su parte, el gobierno debe fomentar acciones creativas para dejar de usar plástico en el área de la educación en todos los niveles, además de las acciones coersitivas que le corresponden para las personas que tiran plástico a diestro y siniestro en los sitios públicos.

Lo importante para la adquisición de la conciencia ambiental es hacer que la acción contra el uso del plástico nazca dentro de nosotros, sin presiones.

Hay que cerrar el grifo de donde emana el plástico, eso está en nuestras manos., eso es la garantía de que jamás habrá plástico desechado que recolectar.

 

Néstor Martínez

Editor General

Proyecto Edición Cero